WIN-WIN (Capítulo I)


-La cosa estaba así, Sr. Oficial, y no pienso detenerme hasta contar mi historia, yo acepto que es una infracción de tránsito y estoy dispuesta a hacerme responsable de mis acciones, pero antes usted me va tener qué escuchar, porque yo vengo que no me aguanto ni yo sola, voy a mi casa y vivo sola, bueno, no, no sola, sola, vivo con 5 perros, pero ellos no me responden cuando yo les platico, y me parece muy patético no aprovechar la oportunidad que la vida me ofrece. Verá, Oficial, yo cometí una infracción, usted me detiene, cumple con su trabajo y yo aprovecho para desahogarme, es un Win-Win, ¿no cree?, bueno como sea. Yo venía manejando muy alterada, pero muy, véame los ojos, Oficial, véalos bien, están así de rojos de tanto llorar, porque cuando manejo me desahogo y lloro. Usted me ve muy normal, guapa y todo, pero usted no sabe todo el peso que vengo cargando a cuestas como una lápida que me cansa, pero a la vez disfruto ese dolor. ¿Usted disfruta el dolor?, supongo que sí, para ser un oficial tan... guapo y amable como usted, necesariamente tiene que aguantar el dolor... bueno, bueno, después lo averiguamos. Le decía que yo lloro mucho, para mí es muy fácil llorar, pero ahorita no pienso llorar porque si no, no podré contarle mi historia.-

-No, no, Oficial, nada de protocolos, llámeme Andrea, así dejamos los formalismos porque luego usted no me querrá poner la atención que yo necesito en estos momentos. ¿Quieres ofrecerme tu nombre de pila?, ¿o lo dejamos todo profesional, usted oficial y yo civil? La verdad que conmigo no hay problema, aunque la verdad ése siempre ha sido mi problema en la vida, como no me interesan los protocolos no me detengo a darles mi tiempo tan valioso. Por ejemplo el suyo, Oficial... (Andrea se acerca a leer cuidadosamente el nombre de su placa), Oficial Montpellier. Montpellier, eh, yo siempre he dicho que los apellidos son serios, pero hay algunos que simplemente no les va la combinación de nombre, apellido y cara, porque, ¿apoco no? ¿Cuántos Brayans no ha parado usted que están espantosos?, no me lo tome a mal, Oficial Montpellier, pero la gente fea es la que comúnmente delinque, ¿a poco no? Yo he mejorado, ahí donde la ve yo fui una muchacha muy desgraciada, escuálida, ni chichis ni nalgas, nada, y fea como película mexicana. Yo no delinquía, tampoco se vaya a ir por ahí con esta información, pero sí era mala persona, oiga, lo fea por fuera la hace a una fea por dentro también. A mí me gustaba inventar chismes de la gente. Yo depositaba la ponzoña en una persona y de ahí esparcía mi venenito. Ay, no, qué mala, deveras. Pero eso ya quedó en el pasado, ya no soy así. Me dio mucho miedo la última vez que le inventé a la Celia que tenía una enfermedad grave y contagiosa, y lo peor es que pues sí, sí estaba muy enfermita y se quedó sola, y todo por mi culpa. Pero mire, Oficial Montpellier, yo enmendé mis malas acciones y cuidé de ella hasta que murió. Nunca le confesé que yo había sido, no lo sabía, y no necesitaba saberlo, yo la cuidé y ella no murió sola. Así que no, Oficial Montpellier, no me puede condonar por ese pasado de cuando yo era fea. Y mire lo que son las cosas, la Celia me dejó una herencia, y con eso me arreglé la cara, las tetas, las nalgas. Nada de lo que usted ve interesante es mío, todo es plástico y estoy fascinada. Y como ya soy una mujer bonita, pues ya no hago daño. Tampoco soy una santa, eh, y lo digo porque luego creen que por verme hermosa soy una diosa, y pues no, porque, ¿usted cree que la Mariel sea una diosa? Por favor, si la mujer es muy simpática pero se le nota que... ay, no, no. Ayer estuve en un seminario de mujeres para mujeres y el objetivo era no hacernos daño entre mujeres. Perdón, Oficial Montpellier, pero no podré continuar con esa historia. Ella sabrá qué hace, cómo lo hace, y la desaprobación que provoca, ¿a poco no? Aunque sí me cae bien, eh, le echa ganas, y su tontez es genuina, si queremos a los niñitos con Síndrome De Down, que no la querramos a ella, ¿verdad? Le decía que yo diosa no soy, todavía, y ni santa, porque ahí donde me ve guapa y todo, me gusta buscar jovencitos que se deleiten con todo esto. Además que la verdad yo no busco una relación así como que estable, ¿me entiende?, y los jovencitos son ideales porque no se quieren comprometer.-

-¿Cómo?, ¿por una luz?, ¿y no me va a infraccionar? ¿Y con quién me voy a desahogar ahora? No, Sr. Oficial Montpellier, usted me tiene que infraccionar por algo para poderle yo contar mi historia. Ya sé, si lo insulto es infracción, ¿cierto? No lo tome nada personal, Oficial Montepellier, pero son medidas extremas que una debe tomar. ¿Usted cree que con Maricón sea suficiente? Ay, no, no, porque ahí estaría ofendiendo a los jotitos, no, Maricón , no, usted disculpe... ¿usted cree que sí? (grita) Maricón de mier... ay, no, no, perdón. Es que no, simplemente no me sale ofenderle, Oficial Montpellier. Ay, no, no, y luego los jotitos, oficial, también usted, avíseme. ¿Sabe? Esas cosas debieran ser sancionadas hasta con horas cárcel por andar discriminando públicamente a la gente, porque digo, si eres una persona así de pequeña y bruta que no aprende a no discriminar, mínimo que lo hagan en silencio y cuando hagan caca, o algo así, ¿no cree?, ay, pero qué vulgar, deveras, qué vulgar, Señor Oficial Montpellier. Qué hermoso apellido, eh, se escucha muy... muy... francés, y tienes el porte, eh. Y no estoy coqueteando, Oficial, porque luego se andan quejando con sus nuevas masculinidades tóxicas que las mujeres les acosamos. Esto es un cumplido, que usted no me pidió, es verdad, pero a veces también necesitan que alguien les reafirme lo guapo que son sin intenciones de ningún tipo. Yo, Andrea, como tu compa te diría que te caes de bueno, estás riquísimo, pero como civil, y en esta onda profesional, yo le digo que usted tiene un muy buen porte, ¿ves? ¿No es tan difícil, verdad? Desprendes la intención asquerosa de acoso y le das un cumplido sincero sin intenciones sexosas a cualquier persona, te despides y te vas, pero en esta ocasión no me pienso ir, todavía ni hemos llegado a mi problemita, porque usted se la pasa interrumpien...-

-Ay, no... mire, la verdad no hay gente en la calle, estamos en medio de la cuarentena de una pandi, ¿qué va agarrar ahorita?, nada, y lo más probable es que lo único que agarre sea una infección. Quédese otro ratito, pero busquemos una infracción porque aquí se trata que las dos partes salgamos ganando, Win-Win, ¿se acuerda? Es más, prometo irme aprisa con la historia, pero también tiene que entender que hay que contextualizar todo para no nada más me juzgue a la ligera. Ustedes juzgan muy a la ligera, Oficial Montpellier, y ni se me ofenda, eh, porque no es personal, yo no digo que usted sea corrupto, pero tampoco meto las manos al fuego por usted, ni nos conocemos, aún. ¿Qué dice, se queda? Es más si se queda le regalo un gallito que traigo. La Celia que en paz descanse me enseñó a fumar, y ahora hasta yo los forjo y toda la cosa, ¿quiere ver? Porque ahí traigo todo mi kit... lástima que no sea infracción, verdad... -

-¿Cómo que sí lo es? ¿Y me va a infraccionar por eso? ¿Lo prendo, o cómo funciona eso? Porque si un gallito indefenso me gana 20 minutos con usted para contarle mi historia que necesito desahogar, entonces... ¿a ver, Oficial Montpellier, y si, hipotéticamente hablando, imagínese que traigo una onza, ¿eso me daría como cuántas horas?, y otra preguntita, hipotética, ¿podrían llevarme a la cárcel, digamos por el delito de narcomenudeo? Y no, eh, usted puede registrar mi unidad y no traigo más que un gallito, y usted y yo sabemos que eso no es un delito. Se lo pregunto para planear entonces traer conmigo una onza, así usted me manda a la cárcel y ahí seguramente habrá otras mujeres que me escuchen, ¿verdad?, ¿no le parece buena idea? Oficial... Oficial... necesito confesar un crimen que he cometido, pero antes necesito que escuche mi historia...-

Abyss Borboa Olivera

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