SERMÓN DOMINICAL II


YA NO ESTÁS EN EDÁD


A partir de los 18 años ya no estás en edad para juzgar ni criticar a otras personas mas que tu vida.


Cuando eres menor de edad tienes derecho a echarla a perder cuantas veces sean necesarias porque como menor tus responsabilidades son otras. Tienes derecho a cuestionarlo todo, juzgar, criticar, señalar, apuntar, evidenciar, etc., pero cuando llegas a tu mayoría de edad ya te debieras hacer responsable de tus propios actos, los más mínimos, te debieras hacer responsable de tu discurso congruente con la vida que asumes, te debieras hacer responsable de continuar cuestionándotelo todo pero ahora con la responsabilidad de proponer, de recomendar, de edificar; pero el juicio y la crítica no, ya no estás en edad para esas estupideces.


Si eres de esas personas que juzga y critica a otra gente por como vive o piensa o hace, sigues en la etapa no superada de tu adolescencia donde todavía consideras que eres mejor que las demás personas sólo para poder esconder la necesidad tan aflorada de atención. Hay otras maneras de llamar la atención donde pueden salir ganando, en ésta siempre pierden. Cuando juzgas a otras personas pierdes credibilidad en tu persona, pierdes respeto, pero sobre todo pierdes la complicidad sincera de alguna amistad.


Y si eres padre o madre mucho menos estás en edad para seguir reproduciendo ese estilo de vida que no edifica, destruye, anula, detiene a toda una sociedad a no darse cuenta de la realidad en la que vive. Se juzga y se critica a las cosas, nunca a las personas, puedes juzgar y criticar un gobierno porque es una institución, pero detenerte a juzgar y criticar a los estúpidos que nos gobiernan es una pérdida de tiempo y se gana absolutamente nada, no edifica, no avanza, pero si reconoces la mierda entre la porquería entonces eres responsable de que mínimo en tu entorno no se repita ese tipo de actos, y en la medida de tus posibilidades comenzar a edificar para que que esto no se repita.


Juzgar y criticar es lo más fácil tan fácil que a la gente le cuesta trabajo aceptar o incluso escuchar algún juicio o crítica que se le haga sobre su persona, y si le molesta o incomoda o lo toma como reto, se convierte en exactamente lo mismo y se vuelve un estado cíclico, un eterno loop que no termina.


Después de los 18 años ya no estás en edad para chingar deliberadamente a la gente que te rodea, estás para que eso nunca más se repita.


Abyss Borboa Olivera

Sermón Dominical II

Abyssista: la religión universal.

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