RIESGOS DE PANDEMIA


El otro día, así, sin pena ni gloria, decidí que era necesario hacer algo en este tiempo de pandemia, algo que me entretuviera, pero también que me llevara hacia otra adrenalina desconocida. A mí las sorpresas me gustan, pero yo hacerlas, yo darlas, y no me gusta que me sorprendan, sin embargo, ya llegué al punto de hacer cosas que difícilmente me hubiese atrevido.


Yo para las cuestiones de la vida soy una persona muy atrevida, decidida, arriesgada, pero no para las cuestiones amorosas o eróticas, ahí sí me cuesta mucho trabajo el intentar adaptarme a lo que la otra persona quiere y busca. Por lo general me he dejado llevar, conozco gente sin esperar nada, quizá sólo que me asombren, y por lo general difícilmente logran asombrarme. Pareciera como si toda la gente tuviera el mismo guión escrito muy bien ensayando que repiten a diestra y siniestra.


Con esta situación actual y haciendo caso a las medidas de salud no he salido mucho de casa, salgo lo indispensable: súper, pagos, comida rápida, café para llevar, y por lo menos de 2 a 3 veces la visita obligada a los depósitos para abastecer mi refrigerador y mi necesidad de beber cerveza oscura. No me juzguen, pero me gustan las cosas, los sabores y los hombres fuertes. Éste último ha sido un factor representativo esta pandemia, y aquí les cuento mi aventura.


Me he tomado en serio eso de no salir a las calles a exponerme, y con el HomeOffice obligado he tenido que trabajar desde casa. Mi puesto anterior a la pandemia era de servicio al cliente, pero con esto de la cuarentena y el enviarte a trabajar en casa me ascendieron a supervisora del área del servicio al cliente. Si antes me la pasaba escuchando las quejas de nuestros clientes, ahora escucho la queja de la queja de nuestro personal y me toca solucionar situaciones que difícilmente el empleado puede hacer. El punto es que si antes por lo menos hablaba con clientes molestos, ahora me toca hablar con nadie, porque incluso con mis compañeros tiene que ser todo vía correo electrónico.


No soy una mujer que sea abierta a crear amistades así de la nada, a mí me cuesta trabajo incluso cuando la gente se acerca a mí, sin embargo, con esta cuarentena se me cerraron todas las posibilidades de conocer a otras personas, o bien, sostener conversaciones con los clientes, así que me vi en la necesidad de entrarle al mundo se las aplicaciones digitales que te ofrece la vida para entablar relación virtual con quien se deje. Busqué la más adecuada para mí, abrí un perfil y comencé a llenar mi información básica, pero cuando llegué a la descripción de mi persona no supe qué poner así que lo dejé escueto: “Mujer busca compañía”.


No soy una mujer exuberante, me considero sexy, pero por mi mentalidad, no por mi apariencia física. No acostumbro darle importancia a los cuerpos, mucho menos al mío, pero me mantengo en una línea muy delgada entre saludable y gordibuena, es más, para acabar pronto me he considerado una gordibuena sana. Las cosas aún están en su lugar y ya eso es mucho decir para mi edad de 32 años. Subí una foto de medio cuerpo, una donde se notara mi sonrisa, porque me han dicho muchas cosas en contra, pero siempre la gente ha elogiado mi sonrisa.


No sabía mucho cómo funcionaba esto, pero también ya me era necesario el por lo menos tener una plática con alguien. Vivo sola, me acompañan los pájaros del árbol de casa, los gatos del vecino, y los perros de la calle, me siento como Blanca Nieves, pero sin enanos, ni príncipe, ni blanca, ni nieve, pero animales sí hay y sí estoy rodeada de ellos. Los 3 primeros meses de la cuarentena los pasé al borde de la histeria, pero los sobreviví, y cuando ya no pude más sobrevivir es que entré a estas aplicaciones.


Una noche de insomnio preparé mi cuenta y dejé que la vida me sorprendiera. Me quedé dormida viendo perfiles de otras personas, y no supe de mí hasta el día siguiente. Yo soy una mujer, que aunque es reservada con otras personas soy muy abierta a expresar mis sentimientos cuando tengo la oportunidad, es decir, tímida no soy, pero tampoco aventada, total, el punto es que al amanecer recordé que había realizado una cuenta, revisé mi celular y me encontré con 14 solicitudes que deseaban contactarse conmigo. La verdad, la verdad sí me emocioné, y antes de abrir la aplicación y ver quiénes era me dispuse primero a ducharme. Una, aunque sea virtual, siempre hay que lucir limpia y radiante.


Estaba emocionada porque ahora tenía 14 personas con las que podía entablar una conversación. Soy nueva en la ciudad, mi familia no vive cerca, ni mis amigos, así que aquí estoy sola, salvo los animales que me visitan. Así que 14 personas se convertían para mí en toda una fiesta concurrida y yo debía hacerla divertida. ¡Error!, de esas 14 personas únicamente una resultó agradable, y era menor que yo por casi 10 años.


Las 13 personas fueron descartadas una a una porque todas lo único que buscaban era sexo, claro, a mí esas cosas no me asustan, y también estaría abierta a esas posibilidades, pero no en cuarentena cuando lo ideal es no relacionarte con nadie. Pero este último ganó mi confianza cuando él, al igual que yo, sólo buscábamos el poder tener con quién comunicarnos. Él también estaba encerrado en casa, vivía con su abuela, y ésta se la pasaba rezando, así que prácticamente estábamos en las mismas condiciones.


Roberto era un chico muy agradable, inteligente, divertido, pasábamos largas horas charlando de todo y de nada. El primer mes fue maravilloso, teníamos horarios hasta para comer juntos virtualmente. Aquí no había ni indicios de amor, ni de sexo, ni de nada, de ninguna de las partes. Por primera vez me sentí una mujer libre de acoso... Roberto es gay, él me lo confesó y parece que fui la primera persona en escucharle. No le pude aconsejar mucho porque yo de esas cosas desconozco, pero sí le dije que él era el único en tener control sobre sus emociones, y todo lo que se dice en estos casos.


Me gustaba mucho el poder tener un amigo virtual con quien platicar, decirnos que habíamos hecho, contarnos anécdotas y hasta filosofar juntos. A pesar de su edad Roberto podía sostener una conversación a la altura de las experiencias adultas, así que su edad nunca fue un factor para reservarme de ciertas cosas. Yo lo que necesitaba y pedía a gritos no era salir de este encierro, sino el poder interactuar con otras personas, conversar, sentirnos como si mañana nos fuéramos a ver aunque nunca lo hiciéramos.


No sé en qué momento, ni cómo, pero de pronto Roberto desapareció. Dejó de responder mis mensajes, y como yo no soy insistente no insistí. A los meses me contactó y me contó que había conocido a un chavo, se había enamorado y ambos resultaron positivo, el muchacho falleció y con él también sus padres. Roberto la pasó mal, pero no como para estar al borde de la muerte. Esto me sirvió de escarmiento para ni siquiera imaginarle proponerme conocer hombres físicamente, no lo había considerado, pero ahora menos podría ser una opción.

Sigo conociendo hombres por internet en otras aplicaciones, ahora entro a las de encuentros sexuales, yo pongo mis reglas y uno que otro las ha aceptado, yo disfruto, ellos también y ambos salimos ganando. Comencé comprando un dildo y ahora tengo toda una colección de juguetes sexuales, les ofrezco una videollamada y jugar. A mí eso de que me graben me tiene sin cuidado, soy una mujer que sabe lo que quiere, y la sexualidad no es un tabú, tampoco me ando exhibiendo con cualquiera, sí mido con quién sí y con quién no. Los hombres son muy básicos así que no me cuesta nada acompañarles hasta que ellos se vengan, sin embargo, no me lo van a creer, he disfrutado tantísimo esto pero con mujeres, es otra cosa. No soy lesbiana, y no me incomodaría la etiqueta, simplemente me atrae sexualmente una mujer pero no como para vivir con ella y tener una relación, me atraen en este juego sexual y nada más, pero de que las he disfrutado las he disfrutado. Simple, las mujeres son eróticas por ser mujeres y ya, a los hombres hay que llevarlos de la manita para que se eroticen un poco, algunos, muy pocos, son buenísimo para ello, pero la mayoría no. La mujer hasta con sus labios te puede erotizar.


Lo rico de esta cuarentena es ligar, conectar, gozar, y la siguiente persona, porque no hay tiempo para el amor, hay tiempo para disfrutar.


Abyss Borboa Olivera

-Cuentos de Cuarentena-

Diciembre, 2020.

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