PRIMERA VEZ (Capítulo III)


-Toña, apúrale o no respondo... Tú sabes el pánico que me dan estas cosas. Yo sí me pongo mal, lo sabes, Toña. Báñate rápido y sale ya de ahí. Yo tengo mucho miedo, Toña... ¿Qué?-

-A ver, no, mensa, si yo estuviera sola ya estaría muerta de miedo, no mames. Ya déjate de burlar, abre la puerta y déjame entrar. Es más me tapo los ojos, pero no me dejes acá sola. ¿Qué?-

-¿Y qué te voy a contar? No tengo cabeza para contarte algo, ay, no, sólo apúrale y sal rápido...-

-¿Jorge?, ¿y qué quieres saber de él?, digo, porque entre él y yo no hubo nada, eh. Pero nada de nada. Fíjate que yo pensé que sí habría algo, pero no, y ni para amigos eh, es muy teto... ¡Ay!, pero sí te puedo contar de Miguel, ¿te acuerdas de Miguel?, el gordito, negrito... morenito, pues, ah no, ¿verdad? A ver, va de nuevo... ¿Te acuerdas de Miguel el gordo negro? ¿Qué?-

-Ay, bueno, perdón... de nuevo... ¿Te acuerdas de Miguel el... bueno para las matemáticas...? Ah, pues él, ese Miguel, tú sabes bien, Toña, que yo le he zorreado, pero nunca me ha pelado. A mí ese morro siempre me ha parecido muy cachondo. ¿Pues qué crees?, que estamos platicando desde que comenzó la cuarentena. Es muy divertido, eh, te iba a caer bien. Físicamente tú sabes que me gustan las personas gorditas, y Miguel está bien sabroso... bueno, se ve, se ve... ¿qué?-

-Pues no, tonta, yo no hago esas cosas... bueno, sí le enseñé ya una chichi... no te burles, pendeja, parecerán uvas pero a él le gustaron, eh... perdón, a mí, a mí me gustan. Ya no te voy a contar nada, cabrona, no si te sigues burlando. Además apúrale, ya sal, yo nomás me estoy haciendo pendeja contándote mis pendejadas en lo que se me pasa el miedo, pero no se me quita, ya sal... ¿Toña?, ¿puedo confesarte algo? ¿Pero podrías prometerme que no te vas a burlar?-

-¿Te acuerdas que te conté que vi cómo mataban a alguien?, pues ese día yo estaba con Miguel y... tuvimos sexo. Sí, ya sé, ya sé, dijimos que nos íbamos a contar todo cuando tuviéramos nuestra primera relación, pero es que yo no la veo como primera relación, ésta fue más bien como el prepararme para mi primera vez. Y la neta sí estuvo muy rico, se lució el gordito, digo, Miguel, se lució Miguel. Fíjate que al principio sí te da culo, la neta, y más cuando acabas de ver cómo matan a una persona enfrente de ti, pero tú sabes, mi mamá no me ha dejado salir para nada y no iba a desaprovechar la ocasión que la vida me regaló de salir, y coger, como para haberme regresado traumada porque mataron a alguien. Wey’ aquí a diario matan a alguien, no siempre nos toca ver, pero a huevo que te enteras que allá atrás mataron a una morra, eso, wey, morras, están matando morras en todo el país que ya sabemos que es parte de nacer en México si eres mujer, automáticamente ya eres candidata para que te asesinen, así que nosotras las morras ya le perdimos miedo a esa madre, porque, a ver, ¿qué más haces?, la sociedad está bien pinche culera como para nosotras tener miedo a ser felices, ¿no? Por eso cuando vemos una muerte solo agradecemos que no hayamos sido nosotras en ese momento, porque de que te va a tocar, te va a tocar, sí, está bien pinche culero, pero esta madre no va cambiar, así que yo no me iba a detener de coger con el Miguel nomás porque mataron a alguien, pero no mames, sí está bien pinche culero coger y tener en la mente esa imagen, pero cuando el gordito bajó no mames, todo se me olvidó... ¿qué?-

-Ah, no que no querías detalles, cabrona! La neta ni está tan gordito el Miguel, todo esta muy bien, todo y en su lugar, además tú sabes que a mí me gusta que me opriman con sus carnes, si me gustan los abrazos de gente gorda, ahora imagínate el coger con ellas, es una delicia, siempre hay más de todo. Gordito, gordito, pero tiene una muy buena herramienta, amiga, igual de gorda. Cuando me mandaba nudes yo la verdad ni creía que era de él, pero en mi mente como sí cuadraba esa posibilidad, pos’ yo me fantaseaba al Miguel con esa riatota, y verga, que sí era verdad. Me enamoré... bueno, no, no me enamoré, tampoco lo quiero para novio, ni él quiere novia, así que dijimos que vamos a ser cogiamigos, y cuando queramos cogemos. Él dice que está buscando otro tipo de morra, y yo no me agüito, eh, yo también me buscaría otro tipo de morra, ve, ni chichis tengo. ¿Sabes?, le voy a preguntar a la Andrea cuánto le costaron a ella, ¿verdad? A mí me gustaron cómo le quedaron, ya ves que las corrientes de tus tías dicen que se le ven remal, pero nah, a mí me gusta cómo se les ven, ¿te imaginas yo con unas chichis normales? Porque tampoco me voy a poner chichis gigantes, qué hueva cargar todo eso todo el día... ay, no, ¿sabes qué?, olvídate, no quiero chichis, así estoy bien, podría estar mejor pero no lo estoy y no voy a gastar en esas pendejadas, mejor le pago a batos que cojan conmigo y que no la hagan de pedo por mis chichitas, ya está... ¿en qué me quedé?, ah sí, pues yo no sé qué habrá pasado, pero yo sé quién mató a quién y nadie me vio. Si yo fuera culera denunciaba, pero no soy... oye, ya salte, apúrale. ¿Qué?-

-No te voy a decir, si te digo entonces tú sabrás quién fue y podrías delatarle, y yo ya tengo una manera de usar esta información a mi favor. Sí, sí, a huevo que somos mejores amigas, pero no mames, Toña, esto se queda conmigo, yo ya te conté de Miguel, ahora tú cuéntame algo o no respondo, yo me pongo muy mal con estas cosas asquerosas... ¡Toña! Está volando, Toña, está volando...-

Diana sale corriendo fuera de cuadro.

Abyss Borboa Olivera

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