NO LE TEMO A LA MUERTE


NO LE TEMO A LA MUERTE

Cuando experimente el dolor abdominal supe que algo no andaba bien, y como siempre, pensé en los extremos: cáncer gástrico. Mi cuadro e historial clínico sí me daba para pensar eso. Lo traje en mente por varios días, pero no decía nada, solo en mi mente me daba vuelta esa posibilidad. Cuando recién lo pensé sí me asusté. No sabía cómo tomarlo y manejarlo, pero no fue hasta que estuve encerrado entre paredes de tela en un cubículo de sala de emergencias cuando lo acepté y me dejé ir.

Pensé en la posibilidad por tres días sin dormir, y no porque esto no me lo permitiera, no, sino porque en la sala de emergencias no se puede dormir cuando eres una persona tan morbosa que todo quieres conocer. No podía ver nada, al menos que me asomara, pero eso es de muy mal gusto para mi gusto, así que detrás de las cortinas escuché todo e imaginé un tanto más. Y en ese no poder dormir aproveché para pensar, y lo único que me preocupaba eran mis gatitos y Benigna, me preocupaba dejarles sin mi protección y cariño, mis animales son especiales, están hechos a mi modo y no serían fáciles de adaptarse a alguien más, sé que sufrirían.

No hay nada ni nadie que me ate este plano. Sí, amo a mi familia, a toda, pero no les soy indispensable ni práctico, y si enfermera de gravedad solo sería una carga más, que sé que con gusto la llevarían porque me aman, pero no es su responsabilidad, tarde o temprano aprenderían a hacerse a la idea que yo ya no estaría entre ellos y ellas. No poseo nada y estoy libre de deudas. No tengo amigos o amigas, tengo gente conocida que me quiere y me busca cuando me necesita, pero amigos no somos aunque ellos y ellas crean lo contrario, y no es reclamo, yo siempre he ofrecido mi tiempo para atender a quien se acerque conmigo, ésa ha sido mi manera de apoyar a la gente que necesita de otra, porque es horrible necesitar a alguien y no tener a quién acudir, por eso yo me ofrezco. Yo consideraría amigo a quien me conoce y sabe quién soy tan claro como yo sé quién soy, y para eso tendrían que haberme escuchado, o mínimo leído, y hasta ahorita no he conocido a alguien que le haya interesado. Puedo pasar hasta un mes o más sin recibir un mensaje, una llamada o una visita. Por lo general estoy solo, y no es porque quiero, sino porque no tengo con quién pasar un día. Y no me lo tomen a mal, no es reclamo como ya lo dije, no habría a quién reclamar.

Esos tres días fueron buenos para poner todo de nuevo en orden y dejarme ir, aceptar lo que fuera y hacer lo posible por no arrastrar a nadie con mis cosas. Y así, al tercer día, cuando de un cubículo de cortinas me cambiaron a un cubículo con puerta y a oscuras pude dejarlo ir todo de nuevo, respirar profundo y decir de nuevo: Estoy listo, que sea lo que tenga que ser. Y en eso estaba cuando me transfieren al hospital donde me harán la cirugía y sin cáncer de ningún tipo hasta el día de hoy. Respiré profundo al saber que no moriré de esto, la hernia diafragtal tiene solución, un cáncer gástrico ya no lo tendría, ya no hay estómago para recortar y pegar. Y así, a pesar de todas las cosas sigo disfrutando de las puestas del sol, de los amaneceres y de conocer a alguien con quien pueda compartir estas cosas sin tener que escribírmelas.

Abyss Borboa Olivera

11 vistas2 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo