NI MODO (Capítulo V final)


a Stacy Llanes y Magdiel Hernández con harto amor y admiración.

-Ave María Purísima... Sin pecado concebida... Tú sabes lo difícil que me resulta confesarme contigo porque tú lo ves y lo conoces todo, pero pues sí creo importante que yo te dé mi punto de vista, o mi versión de los hechos, como le dicen. Tú sabes que te amo, ¿verdad?, y que nunca me separo de ti, ¿verdad?, pues ahora más que nunca necesito que me eches una manita, por favor. Yo ya hice todo lo que estaba en mis manos, y hasta de más he hecho, pero tampoco se trata que a mí se me cargue la mano, qué dijiste, a la más flaca que le caigan todas las pulgas, pues no, Señor, no, esas cosas nunca son buenas. A mí esas cosas de dimes y diretes no son lo mío... bueno, sí, pero solo un poco y cuando es necesario, porque tú bien sabes que para mí mi obligación y responsabilidad es seguir con tu obra aquí en la tierra, y la verdad alguien les tiene que poner en su lugar a ésas... La Cristina y la Cecilia, ay, qué mujeres tan más repugnantes, yo estoy segura que ni tú las quieres, por eso viven como viven, pues claro, alejadas de la mano del Señor, pero mira, yo te entiendo, y no te juzgo, yo en tu lugar haría lo mismo, es que éstas siempre colman mi paciencia, Señor, y pues sí, no lo voy a negar, pero yo sí les he inventado una que otra cosita pequeña para ver si se les quita lo hociconas, es que se pasan, Señor, piensan que una es de palo, que no siente, y pues no, y la verdad yo te agradezco que me hayas hecho tan sensible, tan sentimental, y yo sé que es obra de Satanás cuando me sale la ira y despotrico de todo mundo, yo sé que no eres tú, Señor, pero yo diría que de vez en cuando sí debieras taparme la boca antes de vociferar algo, échame la manita también en eso, Señor, no seas gacho...-

-Oye, ¿te enteraste de la trifulca que hubo en la calle?, claro que yo sé que todo lo sabes y todo lo ves, pero yo no, Señor, yo estoy muy sola, no platico con nadie más que contigo, pero tú no me respondes, y no es reclamo, solo te digo que pues, muchas veces me veo orillada a ser como soy con tal de tener la atención de alguien, sí, a veces se me pasa la mano, pero todo es por tu Gloria y Honor, sí, claro que sí, yo tengo que inventar cosas horribles si es necesario para que la gente se despedace, se mate entre ella y el Reino de los Cielos será para los pocos que te adoramos, Señor. Porque, a ver... pérame’... a ver no... si la Cristina y la Cecilia se mueren arrepentidas se irán al cielo, y yo, pues yo también, claro, eso quiere decir que... ay, no, no, no, no, Señor, a ver, aquí tenemos que hacer algo, porque yo no quiero estar contemplando tu misericordia infinita sabiendo que a un lado de mí estarán ese par de mujeres apócrifas. No, Señor, yo no me la he pasado odiando tanto a esas mujeres como para amarlas cuando me lleves contigo a tu lado, no se vale. Y yo sé que quieres que las odie, yo sé que es una prueba, de lo contrario ya hubieras hecho algo para que mi odio por ellas no crezca cada vez más y más y más... Ay, ¿y qué me dices de las hijas? Si van que pintan para pirujas, perdóname, Señor, pero no encuentro otras palabras, y pues putas no, no es la palabra adecuada para esas gatas, puta alguien de mi clase, de mi nivel, y no yo, ¿eh? Que para mí el sexo sólo para procrear, y ahora con esta bendición que me haz dado la verdad no quepo de contenta, de la emoción... La mamá de la Zuly me dijo que va a ser varoncito, yo también lo creo, tiene que ser un varoncito para que siga tu camino, para que sea un sacerdote fiel a tus preceptos. Bueno, aunque si es niña podría ser monja, pero las monjas son muy cochinas, la mayoría son libanesas, o como se diga eso de mujer con mujer, dicen que los conventos están llenos los subterráneos de fetos que abortan las monjas. De seguro los jardineros, o los de servicio las han de haber violado, ¿verdad, Señor?, aunque la verdad, la verdad yo no creo que las hayan violado, se les veía la cara muy satisfechas a las cabronas... no, monja no, definitivamente no. Mejor que se quede conmigo en la casa y me haga compañía, yo le enseñaré tu palabra, Señor, y ella y yo estaremos unidas en un mismo espíritu elevado en tu honor y gloria. Ya no quiero estar sola, me duele mucho la soledad, y ahora ha estado peor esto con la cuarentena. No soporto el encierro, Señor, por eso desde aquí aviento mi venenito a ver hasta dónde llega, Señor, solo así... Fíjate... hace poco te quería reclamar por haberme quitado al Nacho, yo sí lo quería, Señor, y lo sabes, es más, lo amaba, tanto que ahora llevo en mi vientre su olor... a pecado, lo sé, pero su olor, su vida en mi vida, Señor, qué maravillas haces, me cae, qué bueno eres para todo... bueno, para casi todo eh, digo, estamos en confianza, sí te pasaste al hacer todo lo posible porque la esposa del Nacho se enterara que yo estaba embarazada, y yo sé que fuiste tú a través de mí porque tú obras en todo y en todos, mi Señor, pero yo pensé que el Nacho se quedaría conmigo, con nosotros, pero no, a ti nomás se te ocurrió que yo me quedara embarazada y sola... pero después lo entendí todo, mi Señor, fue como una revelación, yo aquí soy como la Virgen María que engendró sin concepción, digamos que eso es lo que tú querías para mí y yo lo acepto. Este hijo que llevo en mi vientre es tuyo, Señor, porque a mí ya se me salió del corazón ese malnacido del Nacho... Ahora sólo te tengo a ti... y próximamente a mi bebé... (cierra los ojos, une las manos y comienza a cantar) Entre tus manos, está mi vida, Señor, entre tus manos toma mi existir, hay que morir para vivir, entre tus manos confío mi ser...-

-Oye, el otro día mataron al Damián, el hijo se doña Chole, el malandro ése. Tú tampoco lo querías, me queda claro porque el cabrón no se salvó, ahora sí como quien dice, pos’ chupó faros. Y fue aquí abajo de mi casa, en mis narices. Yo no sé dónde andarías tú, pero yo acá no te vi, ni te sentí, ni te olí, ah, porque déjame que te diga que cuando te siento cerca puedo oler tu esencia a mirra, la que te regalaron los reyes magos, ¿te acuerdas?, y mira, por ésta, (besa la cruz en mano), hasta puedo oler a tu mami, a la Virgen María, a jazmines y rosas. Y Satanás no huele a azufre, eh, ni creas, esos son inventos de la gente ignorante, Satanás huele a Hugo Boss, sí, eh, por ésta (besa la cruz en mano), yo siempre que huelo ese perfume sé que algo malo va a pasar y pasa, ¿pues no te acuerdas que ése era el perfume que traía el Nacho cuando hicimos el amor? Yo sé que ésa era obra de Satanás, por eso sé que Satanás huele a Hugo Boss. Y se volvió a repetir con el padrecito de la parroquia de Santa María, también traía Hugo Boss y ándale que se me aflojan las piernitas, y que me le pongo enfrente, y de ahí ya sabes lo que pasó, y pues ni modo. Y yo lo entiendo eh, él es tu sacerdote y ni él ni yo tuvimos la culpa, te digo que obra de Satanás, ese olor es inconfundible. Ah pues, cuando mataron al Damián no olía a ninguno de ustedes y ni a Hugo Boss, olía a podrido, a carne echada a perder, al olorcito que te da el bote de basura de la calle en un día muy caliente que hasta hueles cómo se vuelve a cocinar la comida pasada, a eso olía el Damián, ándale, a eso. Pero mira, yo digo que no te metiste, él ya debía muchas, y como somos aquí en el pueblo antes di que le dimos algunas semanas para que disfrutara su vida después de sus 25 años de cárcel que se aventó. Era un mocoso, ahí se hizo hombre, pero el muy cabrón ya traía una lista de muertos en su conciencia, ya le tocaba. A todo mundo de la colonia se la debía, a todos nos hizo daño de alguna manera u otra y tú lo sabes, no se te ocurra defenderlo, ¡eh! Pero nadie se metió con él porque apenas salió de la cárcel y doña Soledad que se muere de “Covit”, ni se pudieron abrazar, pero ella lo vió que ya estaba afuera y con eso se murió contenta la vieja, y entonces sí, habiéndose muerto la madre pues que se abrió la temporada de cacería para ese cabrón. Es que también tú te pasas, ¿para qué lo traes acá si sabes que lo van a matar? Ah, ya, ya entiendo, ay, qué malévolo, Señor, qué bien pensado, claro, que salga y regrese a casa, ya pagó con castigo justo socialmente y ahora le tocaba pagar el castigo de la gente que dañó, mira qué astuto, nombre’ sí que estás en todo, te amo, te adoro, te venero...-

-Pero mira, todo tiene su porqué en la vida y no cabe duda que tus tiempos son perfectos. El Damián sabía muy bien que si se quedaba iba a valer verga, y perdón, pero ya sabes cómo hablo, y además estoy con la emoción, te digo que tengo mucho que no hablo con nadie, así que por favor, no me juzgues. El punto es que todo mundo sabíamos que el Damián no iba a durar mucho vivo y no duró. Aquí la gente es muy rencorosa y muy animal, aquí si no te lincha el pueblo no te salvas, y el pobre pues las debía todas. Ese malandro quién sabe a cuántas muchachitas habrá vendido, a cuántas personas no habrá asesinado, lo encerraron por un homicidio que ni pruebas tenían, pero como aquí todo mundo sabíamos que él había sido pues la autoridad nos creyó. Pero nadie quedó conforme con esos míseros 25 años, el Damián debió haber muerto ahí adentro y seguir pagando condena, pero ni pedo, aquí en este país así es esto...-

-Yo estaba muy a gusto sintiendo las pataditas de mi bebé cuando de pronto escucho ruidos en el callejón detrás de mi casa, pues que me subo a la azotea para ver desde arriba, capaz que si salía alguien quisiera hacerme daño, y como sé que no te tengo muy contento pues ni ibas a venir a salvarme. Total, me subí a la azotea y era el Damián que andaba buscando un lugarcito para drogarse. Yo creo que el pobre ya no aguantaba tanta presión, pues nada más imagínate cómo se sentiría sabiendo que lo iban a matar... ay, perdón, no, pues tú mejor que nadie lo entiende, ¿verdad?, perdón, Señor, es que a veces no pienso las cosas. El punto es que ahí se encontró un rincón debajo de mi ventana y se perdió en el trip, y la verdad, la verdad, yo me imaginé que seguramente buscaría la manera de dar un buen pasón a ver si quedaba en la línea, y la verdad, la verdad, sí me dio corajito, ah qué cabrón, muerto el perro se acabó la rabia, ¿no?, pues no, y antes de que eso ocurriera que se me prende el foco y agarré un tubo macizo de metal y lo dejé caer con todas mis fuerzas directito en la cabeza del Damián, yo sé, yo sé, Señor, que hice mal... pero hasta cierto punto, porque yo estoy segura que tú me diste fuerzas para cargar con ese peso y atinarle, gracias, Señor, y mira, de nuevo, no cabe duda que tus tiempos son perfectos, en ese preciso momento la Andrea iba manejando su camioneta, se distrajo, se fue en reversa y al tiempo que cayó el tubo en el Damián, la Andrea ya lo había atropellado justito después, y por si fueran pocas las obras del Señor, el tubo rebota con Ramírez, éste se cubre con los brazos y el tubo termina por tercera vez en el pendejo del Damián esta vez en la cara dejándolo completamente desfigurado. La Andrea se asustó, se bajó de prisa y ella creyó que ella lo mató, se acercó, quiso identificarlo y se dio cuenta que era el Damián todos sabíamos que era el Damián y ya le tocaba. No sé si la Andrea viva con ese remordimiento, porque muerto o no, sí lo atropelló ahí drogado. Cuando Andrea se fue muy asustada se despertó Ramírez que no recordaba el carro, sólo el tubo que en él rebotaba en un hombre sentado en el piso, cuando se repuso fue hacia el cuerpo y él también creyó haberlo matado, asustado se fue el muy coyón. La Deana, la hija de la Cristina lo vio todo, y yo la vi a ella, en sus manos está decir quién mató al Damián y, pues, hacer justicia, ¿no?, porque si no ¿en qué nos convertimos, mi Señor? En más de lo mismo, en la misma escoria, así que alguien debiera hacerse responsable del asesinato de ese hombre, yo no, yo quedo fuera, yo fui tus ojos y tu mano que desató esto, y yo me deleito en tu honor y en tu gloria al ser la elegida, a mí no me van a creer, si no me creen que concebí sin pecar, no me van a creer que yo soy tu obra, así que yo no. Aunque... Deanita no lo vio todo, no todo, todo, no. Cuando la niña se fue a coger, porque tú y yo sabemos que se fue a coger, ¿a qué más se iría con ese gordito? A coger y ya. Cuando todo mundo se fue yo me quedé en la azotea, me recosté sobre el piso desde donde podía ver al Damián masacrado. Desde ahí lo contemplé, ese hijo de puta no merecía haber nacido. Me acordé de la señora Leonor que siempre dijo que él había matado a su hija y nadie le creyó, la creyeron loca y nadie la escuchó nunca. Nadie la escucha, ni tú, y los dos lo sabemos...-

-Recordé cómo fui juzgada por este pinche pueblo por buscar justicia por mi niña asesinada. ¿Dónde estabas, eh? No para mí, ¿dónde estabas para ella, para ellas, para todas? ¿En dónde te metes cuando nos secuestran, nos violan, nos matan? Yo tenía que hacer justicia sola y la oportunidad de la vida se me presentaba, no la iba a dejar pasar. En mis manos estaba aunque fuera sentir esa satisfacción no de venganza, no, de justicia. Tú no estuviste, nunca has estado, así que la vida de nuestras hijas no podemos dejarlas en tus manos, no chingues, ¿o qué?, ¿unas sí y unas no? ¿Es selección aleatorio o qué chingados, cabrón?, ¿o qué chingados? ¿A mi niña por qué no? Éramos buenas personas, no le hacíamos daño a nadie, éramos ella y yo solitas en el mundo, era una niña, cabrón, una niña, un día desapareció del patio, me la robaron, la busqué como loca, y yo sabía como madre, yo sabía que había sido ese hijo de puta, porque ese cabrón no era capaz de sostenerme la mirada, y porque al cabo de toda la investigación que yo solita tuve que hacer apuntó hacia él, y yo sabía que él había sido. Cuando lo descubrí lo denuncié, lo evidencié en la colonia, fui y enfrenté a doña Soledad, vieja hija de la chingada, ella sabía que había sido su hijo y lo protegía, porque así es esto, ¿no?, aquí en la tierra y allá en el puto cielo es la misma mierda, ¿no?, los más jodidos siempre perdemos, nadie nos ve, nadie nos escucha, ni tú. La gente del pueblo no me creyó, que porque no creían capaz al Damián de eso, y me empezaron a ver como una loca, y el caso de mi niña se quedó en el olvido, como todas la otras niñas, jovencitas, mujeres, ¿y tú, dónde estabas?, ¿qué era más importante que salvarlas de esos horrores?, ¿cómo te crees capaz de pedir amor cuando tú no eres capaz siquiera de no permitir esos actos tan horribles para las mujeres?-


—Un buen día se me ocurrió una muy buena manera de aliviar mi dolor, aunque fuera un poco. En mi investigación mediocre supe que tenía enemigos, así que armé una trampa, ni modo, justos por pecadores, el otro tenía que morir para que el Damián fuera a la cárcel, yo armé todo, era mi única manera, y minutos antes de que se lo llevaran me lo confesó, y creí que yo estaba haciendo bien entregándolo a la justicia, porque no me pertenecía quitarle la vida por la de mi hija, que cumpliera su condena, la que fuera, y todos los días desee para que le fuera mal, que deseara haber muerto cada vez que despertara. Y aquí me quedé encerrada como una loca que pedía justicia por su hija, y mi vida ya estaba en paz, estaba tranquila, y de pronto se presenta esta oportunidad, no la dejé pasar, ni la pensé dos veces. Ahora era mi momento de impartir justicia porque tu justicia divina inútil que sirve absolutamente para nada. Es verdad, nada hará que regrese mi niña, pero estoy muy convencida que yo también fui justa. Dejaste sola a mi niña, y después me dejaste sola a mí...-

Abyss Borboa Olivera

CINE EN CASA

Cuarentena 2020

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