ENTRE LA NOSTALGIA Y LA MODERNIDAD...


Y llega un punto, un momento en que descubres que la nostalgia es un sentimiento que puede desaparecer completamente de tu vida. A mí, en particular, no me gusta el pasado, no me gusta vivir en la añoranza, en el recuerdo, en la memoria, me gusta avanzar y saber que esos recuerdos y esas memorias y esa gente ya fue, ya fuimos, ya fui para ellos y ellas. De nada me sirve aferrarme a algo que no puede ser, porque al aferrarte al pasado la nostalgia se apodera de ti y vives un presente que se ancla a lo que ya fue.


Cuando aceptas, cuando te sabes definir, cuando te conoces, cuando estás consciente de las cosas que necesitas cambiar descubres que hay muchas cosas del pasado que estorban, entorpecen tu andar, por eso es importante sí detenerte un momento en tu vida para repasar las cosas pasadas, analizarlas, agradecerles y avanzar, y avanzas en un todo, en el tiempo, en la vida, en la familia, en las amistades, en la ideología, en tu propia percepción de la vida apegándote a las cosas más lógicas y de sentido común que éstas puedan tener para no perder por completo la cordura.


Sí, se puede vivir sin nostalgia e ir construyendo nuevos presentes, no hay tiempo ya para futuros, necesitamos aprender a vivir de los presentes que creamos, de lo que en este momento ofrecemos a la gente que está y quiere estar a tu alrededor, estos son los presentes que importan, que seamos personas seguras para todas las personas de nuestro presente, que nuestros espacios sean espacios seguros para todas las personas.


La nostalgia estorba porque ahora nuestras realidades, las de todo el mundo, son otras, sin diferentes, y necesitan ser honestas, pero para ser honestas es necesario no volver al pasado, no repasar la historia para que no se grabe como un patrón a seguir porque eso es lo que ha sido siempre, aprender de la historia justo para repetirla siendo “originales”, cambiando las formas, con un mismo fondo que no lleva a nada.


Necesitamos observar el presente, plantearlo, como algo nuevo porque lo es; arriesgarte a vivir lo que no has vivido de acuerdo a la madurez de tu construcción como persona. Necesitamos presentes que construyan, que edifiquen desde este momento, y no anclarnos, si quiera, en causas sociales que buscan que todo mundo conozca su espantosa historia sin proponer presentes saludables emocionalmente. Necesitamos aprender a dialogar, a utilizar las palabras, aprender a escuchar cuando la otra persona habla, aprender que cada quien tiene y vive procesos distintos, pero que es necesario enseñarles con el ejemplo sin necesidad de doctrinas ni adiestramientos.


La juventud busca personas aliadas adultas que simpaticen con sus estilos de vida, con su percepción de mundo, y para poder ser aliado de ellos y ellas es necesario ser una persona moderna, y en la modernidad no hay cabida para la nostalgia, para el pasado, para el recuerdo ni la memoria porque sirven absolutamente de nada.


El objetivo principal de la nostalgia es anclarte a esos momentos en que amaste la vida, la nostalgia es la añoranza o el deseo por los momentos y, o personas del pasado, y cuando te das cuenta que la nostalgia busca anclarte a lo que pudo haber sido y no fue, y no es, entiendes entonces que también aplica para todo lo que traes arrastrando como recuerdos, memorias y gente en tu vida. Y si eres una persona consciente de controlar tus emociones, aprendes también a saber dejar ir el pasado sin que te incomode, sin que te perturbe, porque aprendes a vivir tus presentes en paz y con la tranquilidad que tu mente y tu cuerpo te pueden dar.


Abyss Borboa Olivera

Reflexión Dominical

Abyssista: La Religión Universal

Arizona, 2020.

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