EL MATAPLANTAS


Cuando regresé de Arizona en julio del año pasado, regresé muy tóxico, había terminado ya mi tratamiento de Quimio, Radio y Cirugía, pero cuando llegué a casa me di cuenta que venía cargadísimo de radiación, era radiotóxico activo, y me di cuenta cuando al pasar un par de días, las únicas dos plantitas que había en mi recámara: una de weed y una de romero, murieron. Y efectivamente, los teléfonos hermosos de casa comenzaron a secarse. Al cabo de 1 semana ya no había planta viva adentro de casa.


Sí me preocupaba el hecho de ser malaplantas porque traía en mente armar mi huertito una vez en casa, no me desesperé, y dejé que la cosa ésa saliera de mi ser. Como para octubre comencé por trabajar con sábila, había muchos hijitos desperdigados en la jardinera del patio, y como sé que toda familia de los cactus absorben la radiación del ambiente me animé a trasplantarlas y ponerlas en macetas chicas. Se me dieron, y han aguantado, adentro de mi casa tengo las macetitas de sábila y siguen vivas.

En enero de este año creí conveniente intentar ahora con plantas de alimento, y como vi que el ajo germina solito hasta sin tierra, decidí plantar 10 dientes de ajo, ya germinaron, ya han crecido, siguen vivos y verdes sus tallos. Como me emocioné y descubrí que ya no era el mataplantas me puse a plantar otras cosas, así sin investigar mucho, pero con la lógica y sentido común que tengo todavía.


En ésas estaba yo muy chévere en el patio de mi casa, disfrutando el fresco y mi gallito coqueto platicador, era febrero, cercano a mi cumpleaños, y antes de éste yo había decidido vivir una experiencia de la que luego les platico a fondo, porque ese tema amerita toda la atención, (consumí Sapito).

-¿Tendré buena mano para plantar y crear un huerto?-

Me lo pregunté mientras fumaba y veía las hojas del árbol de mi casa. Ese árbol lleva 20 años y ha crecido enorme y hermoso. Y pos’ yo seguía concentrado en mi trip cuando de pronto me viene una serendipia así como así.

-Qué pendejos estás, Abyss, preguntándote si tendrás buena mano, ¿qué no ves el puto árbol?- y justo ahí me tronó la tacha, y voltee a ver a mis ajitos hermosos de verdes, y reconocí que sí soy la verga una vez más.


Esto me dio la confianza para plantar lo que se me diera la pinche gana, siempre y cuando nuestro clima sea el necesario para el huerto. Pos’ ahí donde la ven ya planté y ya germinó:

Ajo, cebolla, tomate, lechuga, apio, papa y motita.


Así que si aún no te animas a plantar y armar tu huertito, aquí el vivo ejemplo del mataplantas con éxito. Requiere tiempo, pero no mucho, además jardinear es riquísimo para la vida, yo disfruto mucho trabajar con la naturaleza, y nos llevamos bien. Todos los días riego mis plantitas con atomizador, fumo con ellas y también les platico. Son seres vivos, como mis gatas, y platicarles es una buena terapia.


Anímense, está chido, es satisfactorio, te conectas con la naturaleza, la abrazas y luego te comes lo que ella misma te da con tus cuidados. Y no me den muchas alas porque capaz que termino con animales jajajaja, sé que no porque no quiero despertar mi instinto psicópata, eso es mejor que se quede en letras y nada más. Así que no animales por lo pronto, pero sí los como, sí los necesito y sí me gustan. Les agradezco su cadena alimenticia, su nutrición y más nada.


Abyss Borboa Olivera


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