COSAS QUE PASAN


COSAS QUE PASAN

Hoy me dieron de alta para regresar a casa unos días, reponerme, nutrirme y regresar con fuerzas para la siguiente cirugía en la próxima semana.

Hace dos años, el 4 de junio de 2019, fue mi esofagectomía para eliminar el cáncer de esófago que venía padeciendo. La cirugía consiste en retirar el 90% del esófago y recortar 3/4 del estómago para que el restante se vuelva un tubo que sirva como esófago y estómago a la vez, conectado al 10% del esófago que queda. Esto hace que al subir el estómago todos los demás órganos suban con él hasta donde el diafragma les permite.

Cumplí dos años de ser paciente en remisión y hasta el día se hoy no se ha presentado célula cancerosa alguna en cualquier parte de mi cuerpo. He aprendido a adaptarme de una manera muy rápida. Así como cambió mi físico por dentro, también cambió mi físico por fuera y ha sido una tarea y disciplina para mantenerme sano y nutrido. Como la mayoría de las intervenciones quirúrgicas ésta también trae sus consecuencias. Es común la tos mientras como, es común la náusea y vómito en las mañanas, es común el desarrollo de mucosa y ácido, y es común la fatiga. Y todos estos efectos secundarios he aprendido a manejarlos y a saber qué hacer y qué no hacer; sin embargo, cuando aquel dolor intenso en el abdomen se hizo presente no supe ni qué era, ni cómo identificarlo. El vómito, la náusea, la mucosa y ácido estaban presentes, pero en esta ocasión con un dolor horrible que me hizo llorar muy a pesar de mi tolerancia al dolor.

2 años después regreso de nuevo al mismo hospital donde se realizó la primer esofagectomía siendo yo el primer paciente, solo que esta vez iba por algo que no entendía qué era. En mi ignorancia sí llegué a pensar que esta vez sería cáncer de estómago, y aunque los resultados de mis estudios en enero fueron excelentes y libres de cáncer no dejé de pensar en la posibilidad porque si algo tengo seguro es esta cosa rara de suerte abyssista. Mi mala suerte es que me pasa de todo, de todo, pero mi buena suerte es que siempre salgo de todas las malas rachas, pero en esta ocasión tardé y he tardado en ver la buena suerte completa.

Como mis órganos subieron de lugar mi diafragma quedó libre para sembrar hasta plantitas si se pudiera, pero no, en lugar de plantitas una parte de colon transversal se le antojó subir y anidarse ahí creando una hernia, que ésta a su vez produce todos los síntomas que he venido presentando. Es la obstrucción que hace que el dolor sea espantoso. Después de 3 largos días en ER y otros 3 días en hospital me permitieron venirme a casa de mis hermanas.

La mala suerte es haber creado esta hernia poco común, pero sucede, en pacientes de mi tipo, la buena suerte es que tiene solución y que estoy en las mejores manos. Hoy mi cirujano me presentó las imágenes de la TAC para mostrarme lo saludable que está la esofagectomía que él realizó, obvio que no vi nada de hermosa ni saludable porque pues médico no soy, pero le creí. La mala suerte es que me desnutrí en estos días perdiendo alrededor de 10 libras, la buena suerte es que tengo tiempo suficiente para reponerme y entrar la siguiente semana a cirugía de reparación según el pronóstico de mi médico.

A mí me pasa de todo y a todo he aprendido a adaptarme de maneras inimaginables, así que en cuanto sepa fecha de cirugía, o cuando haya pasado el peligro volveré por acá para seguir escribiendo las cosas que quisiera haberle contado a alguien más y que ahora me las cuento a mí.

Abyss Borboa Olivera

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