CON QUÉ FIN…


CON QUÉ FIN

¿Con qué fin tengo sueños que no está en mis manos cumplir, con qué fin trazo metas que no dependerá de mi decisión el realizarlas, con qué fin me invento ideas que no podré compartir?

Por muy difícil o no que parezca a mí me cuesta mucho trabajo imaginarme un futuro, realizar sueños o alcanzar metas, lo mío y lo próximo es sobrevivir un año más, y lo pensaba así a la ligera sin cuestionarme mucho, sin cuestionarme porque no tenía sueños, o algo por hacer que me motivara a no sé qué más. Creí que bastaba con disfrutar la vida, creí que con eso era suficiente porque así lo entendía, así lo sentía, así lo vivía. Mis únicas preocupaciones serias eran: Ser dado de alta como paciente en remisión, que no regrese el cáncer éste ni ningún otro, y que nunca me falte la hierba. Y todo iba de acuerdo a mis ideales, de acuerdo a mis deseos, de acuerdo a mis posibilidades.

A partir del cáncer tomé conciencia de mi salud tanto física como emocional y me enfoqué en fortalecerme como persona para mí mismo, crecer en mí y saberme útil igual para mí. Comencé a cuidar mi alimentación de manera nutritiva, sin restringirme de ningún alimento, pero sabiéndolo consumir. El ejercicio físico nunca ha sido lo mío, y ahora mucho menos; sin embargo, tengo un mes que compré una bicicleta estática y que comencé a ejercitarme, con el único fin de mantenerme sano. Mis análisis de sangre en cada revisión salían mejor, y eso me hacía sentirme orgullo de mi disciplina, mis recetas, mis tiempos, mi crecimiento. Y de pronto, así de la nada, llega esto otro, y no bastó solo un padecimiento sino dos para que no digan yo que no era tanto.

Sí, sí está culero, porque entonces regresas al mundo real en el que aún vives y te das cuenta que no sólo el cáncer te puede matar, sino que hay una infinidad de posibilidades de padecimientos postcancerosos a los que estás expuesto. Ambos padecimientos son a partir del cáncer, uno por el esfuerzo al vomitar, y otro por perder tantísimo peso en tan corto tiempo. Y esto me vino a voltear la cara de una manera inesperada. Ahora ya no se trata de esperar los 3 años que me restan para que me den de alta, y ahora se trata de sobrevivir una noche más sin sueños, sin ilusiones, sin metas, con una mano por delante y la otra por detrás, y vivir el día que me otorgue, y descansar gustoso la noche que me arrulle.

Abyss Borboa Olivera

Buckeye, AZ.

Junio/02/2021

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