BAÑOS DE SOL... BAÑOS DE PUEBLO.


Desde siempre he sido amante del sol y el calor, según yo tenía un tope, pero no, el calor de Arizona, por ejemplo, también me gusta. Así que cuando era docente aprovechaba mis “horas libres” para sentarme el alguna baquita, banqueta o lo que fuera donde me diera el sol, y en repetidas ocasiones a lo largo de todas las escuelas donde trabajé me pedían que no hiciera eso, les molestaba que estuviera expuesto al “pueblo”, pero no al sol.


Yo aprovechaba el sol, y con ello disfrutaba conocer a personitas muy interesantes que hacían mi día completito. A mí me gusta escuchar, así que mientras tomaba sol y mi café también podía escuchar a los y las estudiantes que se acercaban. Incluso conocí a muchos otros y otras que no fueron mis estudiantes y que ahora son amistades muy chiditas.


Eso de convivir con el estudiantado no les gusta a las instituciones educativas, porque piensan que les meterás ideas raras de las que te hacen muy representativo, y tenían razón, yo sí estuve todo el tiempo dispuesto a romper las estructuras y proponer otras, las que sí funcionan. Y como en ninguno de mis contratos me prohibía sentarme en las bancas de la plaza no hice caso alguno a las recomendaciones “obligadas” de los patrones.


Y así como llegaron a mí personas muy chidas, también llegaban personas con conflictos serios y graves. La mayoría de las veces les preguntaba si querían ayuda profesional y les canalizaba con psicólogos o psicólogas de mi entera confianza, pero nunca con las o los psicólogos de las instituciones, son lo peor, juzgan queriéndote “enderezar”, y eso para jóvenes no funciona. Cuando había cosas que yo solo podía solucionar, lo hacía.


Para mí tomar el sol era estar disponible para quien estuviera presente o pasara. No para los profes, y lo saben, nunca me interesó relacionarme con la planta docente desde que descubrí que es la más hipócrita, falsa y juzgona. Bastó una sola vez escuchar a dos maestros hablar de los atributos físicos de las alumnas que supe que nada tenía qué hacer ahí. Y si así eran en sala de maestros, así eran en el aula, en la calle, en la vida, ah, pero como a la mayoría de los y las docentes les gusta el rollito de poder y autoridad se imponen con sus comentarios acosadores, discriminadores, etc. Supuse que al menos hacía bien al yo quedarme en las baquitas tomando el sol. La bronca era los días de lluvia o aires santanosos porque tenía que buscar refugio con la gente que no me interesaba interactuar.


Ahora tomo mi baño de sol afuera de mi casa, en el patio trasero o el de enfrente, el que tenga más sol, sobretodo con climas como éstos. No extraño nadita los días docentes, ni las banquitas, ni el sol, ni la gente, pero siempre tendré presente lo bien que se sentía los baños de sol, y los baños de pueblo porque soy pueblo y pude y puedo entender perfectamente las necesidades emocionales de las personas.

Abyss Borboa Olivera

0 vistas0 comentarios
Suscríbete a mi Poema Diario

© 2016 by Abyss Borboa Olivera 

Proudly created with Wix.com

Búnker Cultural

Plaza Pavilion, Zona Río 9111

Tijuana, B. C., México

Tel. 664-394-9179

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon