APRENDER A VIVIR, APRENDER A AMAR


Nadie nos enseña a vivir la vida, eso lo vamos aprendiendo conforme pasa el tiempo, conforme va llegando la madurez, y hay ocasiones que para muchas personas nunca llega ese aprendizaje y desperdician la vida en todo menos en vivirla y amarla.


Aprender a vivir cuesta, duele, pero al final, cuando llegas al punto de partida en dónde quieres estar ese costo y ese dolor vale la pena, porque aprender a vivir lo vale. Vale la pena por las cosas que deseas hacer, por la gente que deseas amar, por las cosas que deseas abrazar. La vida es justo eso, aprender a abrazar la vida misma, y en ese abrazo amar la vida. No hay más, o se ama o no se vive, amar es vivir, vivir es amar, y amar implica abrazar todo lo que te rodea aunque esto duela. Abrazar la alegría como la desgracia, abrazar el dolor como la satisfacción, abrazar el llanto como la sonrisa.


Mucho se habla de valores, pero poco se habla de aprender a vivir y amar la vida, los valores no dan eso, los valores son normas de convención social para velar por el Bien Común, cosa que se perdió hace años. Los valores son importantes, sí, pero no para aprender a vivir y amar la vida. Para aprender y amar la vida se necesita coraje, se necesita querer vivir, se necesita tener esa necesidad de saber ser alguien. Si el SER es la esencia del todo entonces debemos aprender a construir ese ser. El ser se construye en gran parte por el contexto que nos rodea, la cultura, la educación en casa, pero nada de esto es suficiente porque eso sólo se convierte en el cascarón cuando en realidad lo que necesitamos es construir el ser desde adentro.

Las etapas del ser humano son muy importantes para que las personas infantes crezcan en un hogar de amor, donde la niñez disfrute sus juegos y travesuras, donde la adolescencia viva y disfrute experiencias nuevas, donde la edad adulta sea la edad plena para ser quien quieres ser. Y en eso radica la vida, aprender a vivir, y amarla. Amarla con todo lo que ésta implica porque es consecuencia de las decisiones que hemos elegido tomar. Aquí nadie es culpable, cuando la gente llega a una edad donde el cuerpo y el cerebro llegan a su desarrollo, es ahí donde la gente ya no tiene derecho a culpar a nadie, porque ahora está en sus manos el construir todo lo que le robaron, todo lo que le privaron vivir. Cuando una persona es adulta su única obligación y responsabilidad es el de ser personas seguras para otras personas, sólo así se logrará una armonía que valga la pena el poder tener gente a tu lado.


La vida nos otorga muchísimas posibilidades de tocar fondo y crear un caos en nuestro interior, y es ahí donde las emociones, los sentimientos se descontrolan, se desbocan, se vuelven una amenaza para saber vivir y amar la vida. Es entonces justo en este momento de caos donde podemos aprovechar para resurgir, porque eso es el caos, el caos es la perfección, te encuentras a ti mismo o misma sin tapujos, completamente desnudo, desnuda, con un cuerpo, un corazón y una mente traslúcida, entonces sabes que es tu momento porque si lo tomas ese caos para el siguiente será demasiado tarde.


Sí, siempre es demasiado tarde. Nos han enseñado a romantizar la idea del tiempo y lograr metas aún cuando el tiempo haya pasado. Pero aquí las cosas son como son y siempre es demasiado tarde, porque si revisas el pasado te das cuenta que has perdido muchísimo tiempo para lograr lo alguna vez propuesto, ¿y para qué?, ¿para vivir los últimos 10 años de tu vida de una manera tranquila?, ¿qué pasa con el resto de años que has dejado pasar sin haber aprendido a vivir y amar la vida? Siempre es demasiado tarde, pero nunca está demás alcanzar los logros propuestos. No nos conformemos con vivir unos años tranquilos, vivamos por no permitir que lleguen años en los que no sepas qué has hecho con ellos, porque el tiempo sigue, y tus años cada vez más se reducen a menos.


Aprender a vivir y amar la vida no es más que saber abrazar y dejar ir las cosas y la gente que no deseas en tu vida. Abrazas lo que te satisface, abrazas el amor de otras personas, abrazas el futuro promisorio, abrazas tu propio ser. Detenernos a contemplar la vida desde la mediocridad no es aceptable. Y no se trata de estratos sociales, se trata de calidad de vida como seres humanos, donde todas las personas pueden lograr construir un ser completo que la misma sociedad abrace. Y en este tenor lo ideal en este momento es comenzar a crear nuevas comunidades, comunidades donde tú eliges a las personas que quieres que estén a tu alrededor para ser y estar con ellas, y entonces sí volver al Bien Común.

La vida no es una batalla, ni una guerra; ni es una calamidad, ni es mala o buena, la vida es lo que tú quieras vivir, lo que tú quieras sentir, pero llega un punto en el cual te das cuenta de las cosas que no quieres, quizá no sepas qué es lo que sí quieres, pero sabes bien las cosas que no quieres para ti y ahí inicia el saber dejar ir las cosas, las personas, la vida. La vida es una delicia cuando aprendes aceptar todo lo que ésta te acerca por decisiones propias, la vida es una maravilla cuando aprendes a verla con tus propios ojos, la vida eres tú, abrázate y abraza la vida.


Con harto amor desde el confinamiento de una cuarentena en casa

Abyss Borboa Olivera

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Abril/09/2020

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