ANÉCDOTA MARIHUAS


Yo creí que había algo de pena en mí o algo así, y resulta que no.


Hoy, como me es común, salimos Benigna y yo a tomar el sol. Traía conmigo mi licuado de papaya con avena, mi churrito, y la correa de Benigna para irla entrenando y que se vaya acostumbrando a la correa. Ayer se la puse dentro de casa antes de salir, algunos 10 minutos antes, pero no fue buena idea. Asustada corría de un lugar a otro por la novedad de algo que arrastraba, pues en esa corredera que 4 gatos la persiguen por toda la casa hasta llegar a su guarida. Definitivamente no fue buena idea para ella, pero sí para los gatos.


Hoy le mostré la correa, le expliqué que salíamos y le pondría la correa afuera, y así fue, 5 minutos y se la quité para que no se estresara. Me senté en mi silla playera cubierta con un telón negro del Búnker y me puse a beber mi licuado mientras fumaba mi churro. Hay poco viento, tolerable para Benigna y para mí. Yo disfruto mucho, mucho el sol, así sea fuerte o leve, y lo disfruto sobre todo estando highcito, hoy decidí no poner música, así que he estado con los pajaritos, el aire y esas cosas chidas de la vida.


Les juro que yo estaba ya muy, muy high, mi licuado iba a medias, pero yo ya estaba muy high cuando sin darme cuenta ya estaba a 5 pasos de mí el poli que pasa recolectando cooperación de los vecinos. Yo tenía la bocanada de humo justo en la boca cuando oigo pasos, suelto el humo y el poli se lo traga sin chistar. Se quedo tieso unos segundos y me dijo:

-Buenos días, patrón, andamos reco...- ni lo dejé hablar. Es un poli joven, algunos 27 años. Le dije que sabía quién era y que me permitiera, mi idea era quitarme la pena de encima por haberle echado el humo, y meterme a la casa, ir por la cartera, bla bla bla, pero en lo que pienso y no coordino mi churro estaba encendido y lo traía en la mano y no sabía dónde dejarlo porque el viento lo iba a volar y me iba a dar más pena, y que se lo paso al poli.

-Me lo cuida?- y que le corro adentro por la cartera para dar mi cooperación, el poli me devuelve el churro, yo entrego el billete de $100 pesos y el poli comienza a disculparse.

-Muchas gracias, patrón, y disculpe las molestias, en verdad, yo no quería interrumpir...-

-Ni te preocupes, yo estoy bien, disculpa el humo en la cara, pero no te vi llegar y yo ya ando high.-

Obvio que con mi cooperación yo ya sentía pagar por la pena del humo en la cara, el que me cuidara el churro ya fue un descaro.


Abyss Borboa Olivera

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