DESPEDIDA ANTICIPADA


A diferencia de Páez, tú viniste a ofrecer tu corazón cuando todo estaba perdido. No puedes ni debes edificar desde los escombros, no eres lo indicado, no eres lo correcto ni necesario. Eres el error. Has sido muy soberbio pensar y saber que podría cambiar el mundo, todo mundo busca cambiarlo, de diferente manera, a su manera, pero la tuya no entra en este lugar, en este tiempo, con esta gente. Lo único que quisiste fue hacerles pensar de diferente manera, porque creíste les funcionaría. A ti te funcionó, lograste ver más allá, pero no vale la pena, no para los demás, sólo para ti, y ése fue tu error: creer que podías cambiar el mundo, su mundo que sentiste era el tuyo. Has cambiado el tuyo, amas tu vida, la disfrutas. Pero ya no deseas preocuparte por el resto, no quieres ser alguien al que corren a contarle su vida, sus problemas, sus ideas. No me lo tomes a mal, ellos saben que les entregaste tu corazón, tu tiempo, tu hombro, oído y ojos, pero siguen sin darse cuenta que ellos mismos pueden escucharse, entregarse el corazón, ser su propio hombro y oído. Cuesta trabajo pero no es imposible. En este momento quieres aislarte del mundo que te rodea porque sabes que les haces más daño si te quedas. Les haces daño exigiéndoles que vayan más allá, no hay que ir más allá cuando no se desea. Les haces daño queriéndoles hacer pensar diferente porque afuera todo mundo piensa igual y sólo les orillas a ser rechazados como tú lo has sido. Les haces daño haciéndoles sentir que sí hay esperanza cuando la gente no quiere otra esperanza. Les haces daño sintiéndose incómodos a tu lado cuando intentas refutar todo lo posible con la intención de que tripeen de verdad y tengan argumentos genuinos que sustenten sus ideas. Te arrepientes absolutamente de nada. Intentarlo siempre es bueno, te hace crecer, te hace ser, aunque no seas el indicado para el resto, aunque te des cuenta que estorbas en la vida cotidiana de los demás, porque sabes que sólo eres visible cuando se te necesita. Aunque sepas del asco que provocas como persona, como profesionista, como artista, como hombre. Aunque sepas que eres tan incómodo cuando no es necesario hablar de cosas que no importa a la gente solo a ti. Pero esto te ha hecho ser quien eres, aunque sólo tú te des cuenta de ello. Estas sensaciones, emociones, sentimientos los causas a diario entre la gente, y no es justo. No es justo que sea tú quien les orille a vivir esto que no tiene sentido, ni razón de ser. Te preocupas por la gente que amas y admiras. Te preocupas por sus vidas. No buscas jamás que piensen como tú piensas, porque a ti te ha llevado tiempo, ha sido un proceso largo con tu propia historia de vida. Cada quien tiene su proceso y su historia. Pero te preocupas por verles felices, por sentirse realizados, por verles lograr las metas que se planteen. Te preocupas porque sus corazones y sus vidas no sea nunca como la tuya, porque aunque tú ya aprendiste a disfrutarla sin que te duela, no le deseas a nadie que pase por lo mismo que tú has pasado tu vida entera, por eso has buscado decirles de mil maneras que hay otras posibilidades, y una de ellas no es preocuparse por ti. Tú estás bien, no estás triste, ni pienses deprimirme. No lo tomes a mal si te vas por un tiempo o para siempre. Pero quedarte implica hacerles pasar por momentos que no necesitan. Momentos en el que no entienden por lo que estás pasando, momentos en los que asumen tus cosas sin cuestionarte, pero es que en verdad no te gusta hablar de ti, ni exponerte; te incomoda hablar de tu vida personal, es tan vacían y tan llena de cosas, que esas cosas no las entenderían, ni es necesario comprenderlas. Sabes que muchos de ellos han creído en tus ideas, en la defensa de los derechos de las mujeres, por ejemplo. En estos días has visto a mucha gente reproducir su preocupación por lo sucedido con Mara Fernanda asesinada por chofer de Cabify. No es la primera vez, pero siguen celebrando fechas que dan vergüenza, siguen reproduciendo la misoginia entre ellos y ellas mismos, a través de sus ideas, videos o comentarios de otros, pero todo hasta ahí se queda, hasta ahí llega. Tú no les has enseñado eso. Tu práctica va unida a tu discurso, y viceversa, pero tal parece que terminan creyendo que lo tuyo es sólo un buen discurso sin fondo y forma, y ahí sí se equivocan, porque lo que piensas y dices lo llevas al teatro, al cine, a la literatura, a la poesía, a la docencia, con la plena certeza que de algo sirve. No, no sirve de nada. Pero no por ello dejarás de hacerlo, ya no lo harás por querer que cambien sus puntos de vista y vean más allá, lo seguirás haciendo porque es parte de lo que eres, aunque tú ya consideres que este mundo no tiene remedio, pero al menos seguirás para continuar con tu convicción, la que siempre ha permanecido conmigo. Te rodean mis convicciones y tu soledad que abrazas cariñosamente; te rodea gente que has aprendido amar y que admiras, aunque solo sean personas de paso, o de las que ves cuando su tiempo lo permita. Te rodea la juventud que no buscas, la que debiera estar entre lo suyos porque quedarse a tu lado es dejar de vivir la vida de cada etapa. Tú no viviste las etapas de infancia, adolescencia o juventud, por lo general siempre fuiste rechazado por tu generación, por ser diferente, por ser incómodo, por eso decidiste crecer entre los adultos, que aprendiste de ellos y de ellas, olvidando tu tiempo porque no eras aceptado, y eso te hizo ser quien eres, no te arrepientes, pero tampoco te gustaría que alguien más pase por lo mismo cuando esté a tu lado. De ser posible, de aceptar tu decisión, que no te busquen, no te llamen, no se preocupen por ti. Que se busquen a ellos mismos, que se preocupen por ellos, que vivan rodeados de aventuras, de placeres, de tristeza, de momentos felices, de amor, pero sobre todo de empatía. Que empaticen con la gente que no conocen, con los que les necesitan. Que empaticen con la necesidad de crear un mundo mejor y que sólo está en sus manos. Tú en este momento eres un estorbo, y no lo dices tú, lo dice la gente sin necesidad de palabras, pero que sólo aparecen cuando necesitan, y nunca te pesó, siempre esperabas el momento en el que pudieras estar con las personas que amas, aunque fuese sólo para escucharles, aunque fuese sólo algunos momentos espontáneos. Piensen primero en ustedes mismos antes que en nadie, para que logren dar lo mejor cuando alguien más se acerque. Sí se puede, lo tienes comprobado. Se puede amar toda la vida a esas personas a las que eres amigo, amores de ocasión. Aunque a ti te toque un breve momento para sentirte querido, de esos breves momentos puedes jurar que has vivido y los has disfrutado, aunque regreses siempre al mismo lugar al caer la noche, abrazando a tu fiel compañera. Si te ven en la calle, que te saluden, te dará siempre gusto verles. Te darás cuenta si son felices, y cuando les encuentres plenos descasarás de preocuparte, y si no seguirás preocupado porque el tiempo que estuvieron juntos no fue suficiente. Si te ven solo en un café, en el cine, en un bar, de preferencia que no se acerquen, no eres la mejor compañía, pero tampoco quieres escuchar de nuevo las mismas historias que te han contado y a las que les has ofrecido alguna otra posibilidad. Quieres estar solo, quieres estar contigo, sin preocuparte del daño que les haces. No quieres ya cargar eso a cuestas, no te corresponde. Por muchos años reclamaste que no estuvieran cuando les necesitabas, tuviste que hablar de tus cosas para tener alguien que te escuchara. Te hizo sentir bien hablar de ti, y cuando pasó el momento, la gente olvidó que seguías con las ganas de hablar de ti y eso te hizo volver a tu hermetismo. Ahí estás a gusto. Afortunadamente encontraste en el arte una manera para exponerte, una manera para hablar de ti y sacar las cosas que siempre te has callado. Si por morbo desean saber quién eres porque aún no te conocen, que lean tus cosas, ahí está todo, y muchas veces no está entrelíneas, está a flor de piel como siempre lo ha estado. Por favor, que no te pidan ahora que les hables de lo que te sucede. No quieres hablar de ello. Al menos no directamente. Cuando les dijiste tantas veces que no te preguntaran nunca cómo estás cuando lo que desean es un favor, siempre fue real, no estabas, ni estás dispuesto a contarles cómo estas, y como sí estabas y aún estás dispuesto a ayudarles, vayan directo a lo que necesitan, se ahorran tiempo y te lo ahorran a ti. Tus opiniones no son acertadas, son opiniones que nacen de tu historia de vida, que para entenderlas habría que entender tu historia, pero eso ya no es importante. Seguirás escribiendo teatro, cine, crítica, poesía, opiniones de diversos temas, porque es la única manera en que puedes desahogarte. Si te quieren seguir leyendo, adelante, si no, se pueden borrar de entre tus contactos, dejar de seguirte, de cualquier manera no me darás cuenta. Pretendes escribir sólo desde tu página oficial, ya no más en el muro. Dejarás abierto tu Facebook porque es donde puedes publicitar lo que haces. No contestarás chats en Facebook. Que no lo tomen a mal, no es personal. Lo haces por ti y porque quieres. Si fuese posible, y lograron leer esta publicación completa, que no comenten nada. No es necesario. No buscas ni su conmiseración, ni su pena, ni su empatía escrita. Que empaticen conmigo desde sus vidas. Y si lo haces público es porque lo sabes necesario por ti, por desahogarte, por escribir lo que piensas para no enloquecer más de la cuenta. Por último, en buena onda, que no intenten quererte hacer cambiar de opinión, si ahora lo expones es porque ya lo analizaste, ya te dolió y ya lograste asumirlo para llegar a este punto. Si acaso les llega interesar lo que haces, que vayan al Búnker Cultural, a tus clases, pero que no te inviten a reuniones de amigos o familiares, fiestas, o pedas para que se eviten la pena de decirles que no, o ni siquiera contestarles. Dudas mucho que se te pase este momento, porque lo asumiste para quedarme en él. Y no pasa nada. Sólo les pedirás encarecidamente que no cometan tus errores, que no piensen ni vivan como tú, y sobre todo que no le hagan sentir a otros u otras lo que te han hecho sentir a ti. Y aún así, les amarás siempre hasta que tu segunda muerte quede por escrita. Abyss Borboa Olivera Muertes Escritas II 


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